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Fortalecimiento
de Redes Al momento de lanzar nuestra intervención sobre
la temática Redes, hicimos una primera aproximación a
su definición conceptual diciendo que: “entendemos por
Red un colectivo organizacional integrado por diversas organizaciones
formales o informales, públicas o privadas, delimitado por algún
aspecto común (territorial, temático, organizativo, etc.)
en el cual se reconocen diversos modos de vinculación y a través
del cual circulan diversos tipos de recursos (técnicos metodológicos,
informacionales, económicos)”. A su vez, partimos del supuesto de que estos espacios
constituyen una valiosa práctica para la visibilidad y reconocimiento
de los actores que dinamizan el desarrollo social. Y sobre él
afirmamos que la formación de redes es importante en un doble
sentido: primero, porque permite aumentar la capacidad productiva y
de incidencia de los colectivos organizacionales; y segundo, porque
su multiplicación parecía indicar un vínculo interinstitucional
que permite una mayor capacidad de acción en base a cierta representatividad. Cuando iniciamos la intervención sobre Redes,
dimos por sobreentendido que la Red refería a un actor, a un
sujeto colectivo portador de un proyecto más o menos definido
y consensuado entre las Organizaciones que componían la Red.
Por eso, en esta primera etapa nos orientamos sólo a las Redes
existentes y con una trayectoria mayor a los dos años. Desde esta perspectiva, los objetivos que nos propusimos
fueron: Atendiendo a la diversidad de redes/actores estructurados
a partir de las distintas necesidades de las OSC, nuestra intervención
se organizó en tres componentes –refiriendo cada uno a
diversos “tipos de redes”- cuyo despliegue será paulatino. A la vez, dicha estructuración debía permitir
adaptar las formas de intervención en función de las características
y necesidades propias de los actores que integran cada tipo de Red. Por esta razón, los criterios de evaluación
que se aplicaron para seleccionar las propuestas financiadas, estuvieron
organizados sobre dos ejes: el primero sobre la red en sí. No
sobre las OSC que la conforman, sino sobre la “forma” en
que esas Organizaciones están vinculadas. El segundo tipo de
criterios recae sobre el proyecto, vale decir, sobre el conjunto de
acciones programadas que ese sujeto/actor/Red se propone realizar. Es oportuno aclarar que desde el CENOC no nos proponemos
“armar” redes ni consolidar “el trabajo en Red”
que muchas Organizaciones de la Sociedad Civil, organismos públicos
y personas ya vienen intentando sino que, en esta primera etapa, tratamos
de identificar y fortalecer a las Redes en tanto forma organizativa
de nucleamiento y vinculación de diversas Organizaciones. Así, el primer componente estuvo directamente
orientado a generar oportunidades de financiamiento para apoyar los
proyectos que las propias Redes Temáticas existentes en el país
vienen desarrollando. Este tipo de Redes, conocidas como “Redes temáticas”
podrían presentar sus proyectos, solicitando financiamiento para
cubrir estrategias vinculadas con: Desde el CENOC sabíamos con antelación
que existían al menos unas 30 Redes Nacionales organizadas a
partir de un tema común. La mayoría de larga trayectoria
–más de 15 años- y un importante volumen de OSC
dentro de su órbita. Debido al escaso margen presupuestario planteado
como tope para el subsidio, el interés recayó sobre redes
más pequeñas y no tan consolidadas. En estos casos el
número de integrantes constituyó una barrera importante
para ser franqueada y de las solicitudes recibidas, y escasamente unas
9 superaron la dimensión regional. En base a los proyectos presentados, el primer punto
que nos interesa rescatar está relacionado con las diferentes
modalidades bajo las cuales las OSC trabajan en Red. Lo primero que se observa es la deferencia entre las
Redes de OSC y las OSC que trabajan en Red. Esta clasificación,
que puede resultar confusa es importante a la hora de diferenciar los
propósitos y modalidades del trabajo en Red. Veamos de qué
se trata todo esto!!!! Tal como dijimos, el primer componente estuvo orientado
a Redes en tanto forma organizativa; esto es a una modalidad de vinculación
horizontal, donde las funciones de representación no se constituyen
sobre la base de delegación de autoridad, sino sobre la base
de conveniencias funcionales específicas, dado que la estructura
de la Red no es ni permanente ni jerárquica. Todos sabemos que
existen Redes del más variado tipo, integradas por instituciones
públicas y privadas, por personas y por Organizaciones. Pero
así como pueden distinguirse diferentes tipos de propósitos
en las Redes, la estructura de la Red también muestra diferencias
importantes. De la lectura de los diferentes proyectos se desprenden claramente características y modalidades en la integración de la Red, estas características permiten observar cómo se distribuyen las posiciones (el lugar que ocupan los diferentes miembros de una red) y el tipo de relaciones al interior de la misma. Por ejemplo, entre los diversos formatos organizativos
de las Redes, se destacan:
En cuanto a su estructura pueden distinguirse claramente
dos tipos de redes temáticas:
En cambio, las del segundo tipo se constituyen a partir de las diferentes necesidades y/o dificultades que las Organizaciones que las integran tienen para consolidar sus intervenciones, siempre diferentes y autónomas (más allá de que en sus orígenes sea posible reconocer un grupo de OSC promotoras). Definitivamente, la intervención del CENOC estuvo
prefigurada para este último tipo de Redes. Sólo en ellas
pudo distinguirse claramente los “aportes a la promoción
de la red como espacio de interacción”, y la configuración
de un actor colectivo con voluntad de incidencia en un espacio público
mayor que el delimitado por un territorio definido. Esto significa haber
desarrollado capacidades para identificar los esfuerzos de consolidación
de la Red “hacia adentro”, en cuanto modalidades y técnicas
de gestión, además de diversificar estrategias que les
permita establecer los consensos mínimos en relación a
la cultura organizacional, identidad comunicativa y posicionamiento
como actor social, frente a otros actores del contexto. Mientras que las solicitudes vinculadas a las Redes del primero tipo estuvieron ligadas con las diferentes necesidades de intervención de la Red “hacia afuera” o bien los problemas del trabajo con la población meta. Por ejemplo, capacitar y fortalecer a las organizaciones miembros de la red en el uso de técnicas y métodos específicos, o bien, aumentar la oferta de servicios hacia la población destinataria de las intervenciones de la Red. Otro aspecto relevante lo constituyen los diferentes
propósitos por los cuales se forman redes. Entre los cuales se
destacan:
En esta primera etapa, el CENOC orientó su intervención hacia el conjunto de redes integradas por un mismo tipo de Organizaciones, pero del conjunto de los proyectos presentados fueron varios los que se correspondían con este tipo de redes, las cuales podrían denominarse como “Redes Complejas”. Si bien por la cantidad de casos recibidos no es posible establecer generalizaciones de ningún tipo, en este último tipo de Red se visualiza claramente la existencia de un proyecto común, a través del cual se reúnen y potencian las distintas intervenciones. Básicamente, este tipo de Redes se constituyen en función de los diversos tipos de recursos/roles que cada actor puede aportar al proyecto común. Un claro ejemplo de estas últimas son las redes orientadas al Desarrollo Local. En total se recibieron 35 proyectos, de los cuales sólo 5 fueron desestimados por no corresponderse con los parámetros establecidos en nuestra intervención (Anexo Resolución). 7 fueron aprobados en forma directa y sobre los 23 restantes se realizaron diferentes procesos de asistencia técnica con el objeto de ajustar y viabilizar su financiación. Actualmente, estamos tramitando unos 20 subsidios institucionales que varían en una escala entre los 10 a 15 mil pesos.
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